ALFABETISMO EN SALUD

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El Dr. Fauci contestó en una interesante y provocativa entrevista con el Hasting Center, una institución norteamericana de bioética, que la libertad no se obstruye cuando se recomienda, con el responsable manejo de la pandemia, aislamiento individual, lavado de las manos, cuarentena y distanciamiento social.  Y, sugiere en esta entrevista, que pensemos si se atenta contra la libertad individual cuando se recomienda usar el cinturón de seguridad al conducir o viajar en un auto, no superar las velocidades permitidas para conducir en una carretera, o disminuir la velocidad con la luz amarilla de un semáforo o hacer un alto, con la luz roja del mismo.  Mejor, se daña.

 

Quizás, adolecemos como sociedad, de analfabetismo en salud y estamos muy intoxicados con legalismos, y también somos analfabetas sobre le Ley y la Constitución, tan recurridas cuanto más se las espolea.  Responder a este estado del desconocimiento es una consideración que mejoraría la responsabilidad personal en la conservación de la salud, el manejo temprano de la enfermedad, y en no exponer el bienestar físico y mental, varados en la magia y la mentira.

 

¿Dónde y cuándo, entonces, iniciar la educación sobre salud, para nuestros niños y nuestros jóvenes? Entre los niños, los cimientos sobre los cuales ir construyendo más conocimiento en los años siguientes, en los primeros años escolares es un cuándo.  En algún momento, la escuela se iniciará en los hogares, pero esa escuela también sufre falencias, como las que revelan los adultos de esos hogares. Apareado a este marco docente deben ir la enseñanza del pensamiento crítico, las instrucciones para el discernimiento, la fortaleza de la coherencia y el reconocimiento del rol incisivo de la inteligencia emocional en todos los aspectos de la salud humana.

 

La información médica no solo es nueva para muchos, sino que es difícil de entender y, no pocas veces, mucho más difícil de hacerla clara y puntual, en un lenguaje amigable pero preciso.  Por ello, la primera palada de concreto tiene que ser echada con los primeros pasos entre la familia y con las primeras exploraciones escolares del niño.  Ni muy tarde, ni muy temprano.  Los hitos de esta educación están ligados al desarrollo cognitivo del niño.

 

Cualquier consideración didáctica dirigida a los niños tiene que reconocer los escenarios donde fluye la información y la desinformación hoy día.  No son pocos, son muchos.  No son benévolos, son canallas. En algunos el beneficio, la ganancia, el logro positivo predominan, en otros, la maledicencia, la malicia, el deseo morboso de hacer daño, de burlarse o de distraerse con imaginación tétrica.  No importa que el escenario sea la familia o la escuela, las clínicas o centros de salud y la misma comunidad, también son los medios, la presión de grupo, los clanes religiosos de verdades a medias, de hechos alternos donde la verdad muere, donde la razón y la evidencia declinan, donde la ciencia es una piñata para golpearla en un festejo brutal o de brutos.

 

 

Es necesario entonces, preguntarnos en qué estado del desarrollo cognitivo del niño, ¿qué logro del conocimiento sobre salud e higiene debe aspirarse?, y, ¿qué forma de medir ese alfabetismo puede aplicarse a nivel individual y a nivel de la sociedad?[1]  El reto no es solo para las autoridades de educación, sino también y de forma prominente, de las autoridades de salud.  La oportunidad de reconocer las serias falencias sobre conocimiento de las varias especialidades en salud e higiene nos la ha brindado la pandemia de COVID-19, cuando se ha lucido sin cuidado ni vergüenza, el desconocimiento de las ciencias básicas como la sociología y la biología, del método científico, del concepto de medicina basada en la evidencia, de la epidemiología, de las estadísticas, de la bioética y el humanismo.

 

[1] The National Academies of Sciences Engineering Medicine: Developing Health Literacy Skills in Children and Youth: Proceedings of a Workshop (2020). The National Academies Press, Washington, DC. www.nap.edu http://nap.edu/25888

Pedro Vargas
Pedro Vargas
El Dr. Vargas tiene como pasatiempos muy entrañables la lectura y la fotografía. La lectura de biografías, cuento, ensayo, historia y bioética, tema este último que lo lleva a tener una sección en Pediátrica de Panamá, la revista científica de la Sociedad Panameña de Pediatría. El paisaje urbano, el retrato, la Naturaleza son sus temas favoritos. La fotografía es un instrumento para ver la vida, su interés primordial, como dijera Henri Cartier Bresson alguna vez: “La fotografía no es nada, es la vida lo que me interesa a mí.”

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