PRIMEROS PASOS

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Hace unos años escribí sobre lo divertido que es empezar a gatear por razón de una serie de anécdotas con información imprecisa y sin evidencia alguna, entre las madres y alimentadas por algunos profesionales.  

Ahora lo hago sobre los primeros pasos y caminar, por similares motivos.  

Los niños comienzan a caminar pero, no por eso, saben caminar.  Suelen hacerlo hacia los 9-10 meses de edad, pero los hay que caminan después del año de edad y otros, como yo, desde los 7 meses de edad.  Ya yo estoy cansado de caminar.  Ya veremos por qué les digo a los padres que los niños “no caminan” hasta pasados los 5-6 años de edad.  Paciencia, después se van a arrepentir de que “caminara” tan pronto.  

Cuando el niño se para o se levanta dentro de la cuna o agarrado de muebles es porque lo puede hacer.  Si no pudiera hacerlo, no lo haría.  Esto se inicia como curiosidad y por el interés de desplegarse a otros sitios.  No daña las piernas, ni las encorva como piernas de vaquero, ni le daña la columna.  Por favor no llame a su pediatra a las 2 de la madrugada llorando porque lo/la encontró parada en su cuna y ahora se infartó Ud. porque se le van a doblar las piernas.  Si lo hace es porque lo puede hacer.  Ni sentarlo le daña la columna, ni pararlo le daña o dobla las piernas.  

No son pocos los niños que dan uno o dos pasos y luego “se achantan” por 2-3 meses más para caminar.  ¿Por qué?  Por diversas razones no médicas.  Pudo haberse caído y golpeado o asustado y no quiere volver a experimentar.  Pudo darse cuenta que no había nada interesante más allá de 70cm de altura.  Pudo darse cuenta que gastaba más energía caminando que gateando y llegaba más tarde.  Lo que sea, menos enfermedad.  

Todo niño debe aprender a caminar.  Para aprender tiene que sentir:

      1. ¿dónde pone los pies?,  

     2. ¿cuándo pone los pies?,  

     3. ¿por qué pone los pies?, y,  

     4. ¿cuándo quitarlos?.    

 

La mejor forma es con los pies descalzos.  No se va a resfriar.  No va a coger lombrices.  No se va a infectar.  Va a resolver sus preguntas sobre el andar.  

Así como le ponía juguetes de su interés (OJO, no utilizar cellphones o iPads) cerca para que los alcanzara gateando o arrastrándose, así puede hacerlo para estimular que se desplace en sus 2 piernas erectas.  Permítale moverse en cualquier dirección, para eso es bueno un espacio grande.  Permítale caerse.  Celebre, no grite.  No lo asuste.  

Deshágase de ese regalo que le hicieron hace meses.  No le ponga a andar en una andadera.  Es un bastón o una muleta que no dejará fácilmente, que incluso le atrasa la marcha, y, que además, no importa qué diga la promoción, aumenta los riesgos de serios accidentes.  Es preferible un juguete que él o ella empuje.  El espacio entre el juguete y el niño es abierto, no un claustro como presenta la andadera y que facilita la seriedad de una lesión al caer.  Tampoco le de los famosos “activity center” por más tiempo que el necesario para distraerlo un rato.  Hay padres que es todo lo que quieren que el niño/a haga, jugar con su “activity center”.  Es como darle una computadora al niño para usar en las horas de ir a jugar futbol a un patio o a montar bicicleta.  El “activity center” lo aleja de la actividad de andar.  El “activity center” tiene otro horario.  

Caerse no es un peligro si ocurre en un medio apropiado.  Los niños son miopes a esta edad.  También tienen astigmatismo.  Por favor, entienda bien, no necesitan anteojos correctores.  Pero esto explica que no calculen bien distancias ni niveles.  Es normal entonces, que se caigan y no necesitan ni un ortopeda ni un oftalmólogo.  

Cuando los niños comienzan a andar primero caminan “como borrachos”, con las piernas y pies rotadas hacia fuera y una base de sustentación amplia, es decir, las piernas bien separadas.  Es un mecanismo para mejorar el equilibrio.  Las piernas parecen hacer un paréntesis (“bowed legs”) y aunque produce mucha ansiedad, realmente nunca se puede catalogar de anormal antes de los 3 años de edad.  Después de un par de años, meten los pies (“in-toeing”) porque los músculos que gobiernan esta tendencia son más activos que los que hacen lo contrario.  Es normal!!!   Hacia los 2-3 años juntan las rodillas (“knock-knees”) y esto también es normal hacerlo.  Nada de ortopedas que quieren llenarle las piernas de alambres, cables, resortes y tornillos.  Olvídese de ello.  Que su pediatra decida qué hacer.  Antes de los 5-6 años, la marcha no será como la suya (y perdone si Ud. camina como pato o es patizambo).  Los defectos óseos y articulares de las extremidades inferiores se pueden descubrir con el examen que en cada visita le hace su pediatra.  No consulte a las vecinas ni a la familia.  Ya le paga bastante a su pediatra.  Como se puede dar cuenta, las piernas de los niños experimentan todas las direcciones, evite Ud. andar por todas las direcciones buscando respuestas innecesarias.  Si se encuentra con un ortopeda complaciente, su hijo/a será la víctima.  

Todos los niños, todos, caminan en la punta de los pies a ratos y también caminan con todo su pie apoyado en el piso.  Todos los niños, todos, durante los primeros años de vida, parecen tener pie plano y no lo tienen.  No esté buscando diagnósticos y alimentando ansiedad.  Y, mucho menos, no llame a su pediatra a las 11 de la noche para hablarle de su preocupación por estos asuntos.  Ni caminar en la punta de los pies es un signo de autismo, ni aparentar tener pie plano es tener pie plano.  En estos primeros años de andar, todo está permitido.  Un diagnóstico no se hace con un signo o una señal, se requiere de varias cosas.

 Finalmente, goce no sufra, los primeros pasos de su bebé.

Pedro Vargas
Pedro Vargas
El Dr. Vargas tiene como pasatiempos muy entrañables la lectura y la fotografía. La lectura de biografías, cuento, ensayo, historia y bioética, tema este último que lo lleva a tener una sección en Pediátrica de Panamá, la revista científica de la Sociedad Panameña de Pediatría. El paisaje urbano, el retrato, la Naturaleza son sus temas favoritos. La fotografía es un instrumento para ver la vida, su interés primordial, como dijera Henri Cartier Bresson alguna vez: “La fotografía no es nada, es la vida lo que me interesa a mí.”

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