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“Los cólicos no existen”, es una frase seca que muchos de ustedes me han escuchado. Lo cierto es que sí existen. Lo que no existe es un consenso sobre de qué se habla, cuando se habla de cólicos.

 

Lo otro que suelo decirles es que “si los embarazos duraran 12 meses, en lugar de 9, non existirían los cólicos infantiles”. Esto para enfatizar que la inmensa mayoría de los cólicos en los infantes se da por inmadurez del tracto gastrointestinal. Por ello, con paciencia, los cólicos se curan con el tiempo.

 

Cuando pregunto a las madres “¿qué son los cólicos?”, las respuestas varían. “Dolores abdominales”, “reflujo”, “cansancio”, “alergia”, “mal carácter”, etc., etc. Entre todas las respuesta está la respuesta.

 

Para el Dr. Brazelton (Thomas Berry Brazelton), reconocido pediatra de Boston y autor de varios libros sobre el cuidado de los niños, los cólicos son una respuesta del cansancio del niño al final del día. Él recalca el hecho de que el llanto suele aparecer en las últimas horas de la tarde y las primeras de la noche; y se pregunta, ¿por qué si los cólicos fueran por otra cosa que no sea el cansancio físico, los niños suelen quejarse y llorar en estas horas?

 

Para mí, aunque pueden darse otras buenas razones, como las expuestas arriba, cansancio al final del día es la causa de la irritabilidad del niño, que se manifiesta en este llanto inconsolable de las últimas horas de la tarde y las primeras de la noche. Y esto se calma logrando que el niño se duerma, que no es fácil cuando ya está muy irritable. Un secreto, darle unas 15-30 ml de agua con azúcar (por cada oz de agua agregar ¼ cdta. de azúcar) o Dextrosa al 5% en agua.

 

 

 

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