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COVID-19, LA HISTORIA TAMBIÉN MUTÓ

 

Todos los números han cambiado con el paso de los días y semanas, con el acumen de infección y enfermedad, y con los resultados que ensayos bien diseñados nos revelan.  En un principio los niños ya no fueron lo vulnerable que pensamos, su sistema inmunológico vigoroso y la integridad de sus tejidos y tegumentos fue asumida. Las mujeres ocuparon menos camas en las unidades de cuidados intensivos, que parecían para “solo hombres”.  La mujer embarazada no se enfermaba seriamente a pesar de la infección y el producto de su gestación era intocable.  Nada de eso es así ahora.

 

A medida que la infección pasó de sospechada zoonosis a probársele contagio entre humanos, también transcurrimos de la no necesidad de usar máscaras faciales al reconocimiento de su utilidad para la propia y la ajena protección de adquirir la infección y se le consideró como “la vacuna” disponible, cuando no había disponibilidad de vacunas probadas, eficientes y seguras. Los niños comenzaron a infectarse en mayores números, a enfermarse seriamente, e incluso, algunos consultaban semanas más tardes con un cuadro clínico no reconocido en los adultos, similar al de la Enfermedad de Kawasaki.  La mujer embarazada comenzó a perder sus embarazos, también se comenzaron a morir después de los partos y a infectar al producto de esos embarazos.  Cuando se atendió el estado de transmisión comunitaria se entendió que, a mayores números de ella, menor seguridad escolar para los niños que atendieran las escuelas.

 

¿Por qué todavía necesitamos usar máscaras faciales?  Por 2 razones: la primera, porque aún no hay inmunidad de grupo o de rebaño y tenemos que protegernos a nosotros mismos y a los demás, y, la segunda, porque COVID-19 también transcurre sin síntomas,[1], [2],[3] lo que no permite alejarnos de quien no tenga síntomas sugestivos.  Sí, la infección asintomática existe, como existe para otras entidades.  No se trata de falsos positivos, que también existen.  Estos conceptos son claros y contundentes, quien los niega o desconoce o tiene agenda irresponsable contra otras personas. Entre los niños también hay infectados asintomáticos.[4], [5] con el agravante de que como los niños enferman menos seriamente, se hace más difícil identificar los infectados asintomáticos entre ellos.[6]

 

[1] Day M: Covid-19: identifying and isolating asymptomatic people helped eliminate virus in Italian village. BMJ. 2020;368:m1165

[2] Rothe C, Schunk M, Sothmann P, et al: Transmission of 2019-nCoV infection from an asymptomatic contact in Germany. N Engl J Med. 2020;382(10):970-971

[3] Day M: Covid-19: four fifths of cases are asymptomatic, China figures indicate. BMJ. 2020;369:m1375

[4] Qiu H, Wu J, Hong L et al: Clinical and epidemiological features of 36 children with coronavirus disease 2019 (COVID-19) in Sheijiang, China: an observational cohort study. Ancet Infect Dis. 2020;20(6):689-696

[5] Lu X, Zhan L, Du H, et al: Chinese Pediatric Noverl Coronavirs Study Team. SARS-CoV-2 infection in children. N Engl J Med. 2020;382(17):1663-1665

[6] Dong Y, Mo X, Hu Y et al: Epidemiology of COVID-19 among children in China. Pediatrics. 2020;145(6):e20200702

Pedro Vargas
Pedro Vargas
El Dr. Vargas tiene como pasatiempos muy entrañables la lectura y la fotografía. La lectura de biografías, cuento, ensayo, historia y bioética, tema este último que lo lleva a tener una sección en Pediátrica de Panamá, la revista científica de la Sociedad Panameña de Pediatría. El paisaje urbano, el retrato, la Naturaleza son sus temas favoritos. La fotografía es un instrumento para ver la vida, su interés primordial, como dijera Henri Cartier Bresson alguna vez: “La fotografía no es nada, es la vida lo que me interesa a mí.”

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