Desarrollo sexual 0-5 años

Niños de parejas del mismo sexo
23 febrero, 2018
Vacunación «en sucio»
27 febrero, 2018

 

Quiero enunciar algunos aspectos del desarrollo sexual como ocurre a través de los años y que considero se hace necesario conocer. Escondan los erizos en el mar de noticias nuevas para algunos.

 

La educación en salud reproductiva y la sexualidad tiene fundamento científico basado en evidencia. Así lo señala la Academia Americana de Pediatría recientemente[1]. Y se refiere a educación apropiada para el momento de desarrollo cognitivo del estudiante sobre los aspectos anatómicos, fisiológicos y biológicos, la génesis fetal y postnatal de la sexualidad: la identificación, las preferencias, los elementos distintivos de comunicarla; como también sobre los orígenes y mecanismos de las relaciones íntimas y sociales del individuo, la coherencia moral con una formación ética y cívica para el ciudadano, los resultados de ella -los favorables como los desfavorables- o la salud y la enfermedad.

 

Es puntual la Academia al considerar la necesidad de que el pediatra se involucre en este proceso progresivo y serio de formar a sus pacientes desde las más tempranas edades –en los primeros años de sus vidas- hasta prepararse como consultor confidencial de todos los aspectos sobre la sexualidad que quieran discutirse en sus consultorios, con sus pacientes y sus familias; y así convertirse en el tercer lugar donde los jóvenes pueden encontrar información veraz, científica y ética al lado de las propias familias y las escuelas.

 

Parto del convencimiento de que la educación integral es un derecho de los niños. Ese derecho no puede ser decapitado por obstáculos en la familia, en la escuela, en la sociedad. Entonces, el adulto como el maestro y el médico tienen que formarse científica y éticamente sobre este asunto.

 

La sexualidad humana es compleja. No se inicia en organismos internacionales como las Naciones Unidas y tampoco en las iglesias ni en las escuelas. Se inicia en el material genético de cada uno. No es solo genitales y, mucho menos, solamente coito, embarazo y enfermedad. Es anatomía y función, estímulo y respuesta, sentimientos y valores, intimidad y comportamientos, identidad sexual y deseos, relaciones personales y sociales, control de la natalidad, higiene y bienestar. Si bien es cierto que el sexo a su nivel más fundamental –y eso es el único argumento de los fundamentalistas- se requiere para la sobrevivencia de la especie humana, el sexo es además componente exuberante en la vida del ser humano. La formación en sexualidad humana sí debe ser una responsabilidad de los padres, en la familia o el hogar, de los maestros, en las escuelas. Pero, el único sitio donde se puede garantizar que se cumple con un currículo científico y humanista es en la escuela.

 

Mientras aquí alguien se atreve a decir públicamente que la ONU se ha propuesto reducir la población mundial favoreciendo las uniones y matrimonios entre personas del mismo sexo[2] con riesgo de generar más violencia contra los homosexuales y las lesbianas, en el Asia la supuesta alta fertilidad de los hombres musulmanes y la práctica de la poligamia ha favorecido la violencia contra las migraciones musulmanas para proteger el futuro de budistas[3]. Pareciera ser entonces, que el sexo sigue siendo el más poderoso instrumento de comportamiento humano.

 

Desarrollo sexual no es solo lo que ocurre a partir del cambio de la voz o del crecimiento del vello púbico y los testículos o el pene, o las glándulas mamarias y la primera menstruación. Nop. Eso es la pubertad. El desarrollo sexual se inicia mucho antes, en el útero materno, antes de que seamos adultos, incluso, antes de que seamos niños. Se inicia y se hace el desarrollo sexual en los humanos por razón de la composición de secuencias genéticas (nature) e influjo químicos y hormonales de cada individuo. Es esencial reconocer esto para entender y aceptar que la orientación sexual no se escoge, no se puede restaurar y no se puede reparar[4],[5].

 

Debemos advertir que todos los seres humanos, salvadas algunas excepciones, pasamos por las diversas etapas del desarrollo de forma predecible en el tiempo: la mayoría de los niños entre los 3 y 5 años de edad adquieren el concepto de género –muchísimo pero muchísimo antes que la Conferencia Mundial sobre la Mujer, en Beijing, China, en septiembre de 1995- es decir, conocen si son niños o niñas, qué se espera de ellos en esos roles, cuáles son las expectativas, se da cuenta de su sexo, cuando identifica su género (la temida frase de identidad de género); entran en la pubertad con todo lo que implica de cambios en sus anatomías, en sus criterios sobre el mundo a su alrededor, en sus enfrentamientos emocionales y sociales, con curiosidad y sus peligros, cuando están entre los 10 y 15 años de edad; pasados los 20 años ya establecen relaciones más estables, amorosas con quienes se sienten atraídos sexualmente (Uy!, qué horror); y, a medida que pasan los años hacia la vejez, vemos ocurrir cambios de nuestra sexualidad, que algunos manejan con dignidad y otros sin ella, quizás con los resultados de como manejaron las otras etapas de sus vidas.

 

Contrario a lo que pasa diariamente por la cabeza de quienes tienen más presente el sexo que los que creemos en la educación integral de la sexualidad, a los bebés y a los niños no se les considera personas sexuales. Pero sí hay elementos de la sexualidad presentes a estas edades y que no son los mismos que en el púber, el adolescente o el adulto. Y esto produce dolor de cabeza en quienes ignoran estas etapas del desarrollo normal o que ven en el sexo y la sexualidad ocasión de pecado y no ocasión de bienestar. Desconocer esto o no aceptarlo es lo que provoca disgusto e incredulidad[6] en el padre más que en la madre, cuando le explico que la niña de 2 o 3 años muy probablemente lo que hace cuando se queja de que le “pica” la vulva es masturbarse, o cuando el varoncito entre los 3 y 4 años se queja de dolor en su pipí, lo que está experimentando son erecciones frecuentes de su pene.

 

Es esta una etapa temprana de curiosidad y exploración, de conocerse, compararse e identificarse y de encontrar gusto o placer sin ninguna morbosidad. De lo primero que se dan cuenta es que los genitales externos del varón son obviamente diferentes a los de la niña[7],[8]. Hacia los 7 años de edad quieren ver a sus padres u otros adultos desnudos, por curiosidad. ¿Cuántas veces no se les encuentra “jugando al doctor y a la enfermera”? Esto es una actividad sana y no una enfermiza. Es una actividad normal que produce placer y gusto, y estas actividades no predicen de ninguna manera actitudes posteriores en el joven adulto, mucho menos “vicios”. A medida que pasan esos primeros años de la niñez, esta curiosidad y estas actividades van disminuyendo de tal forma que ya en la edad escolar no se observan o muy poco. Si Ud. no se educa sobre esto va a cometer muchos errores en su respuesta a tales actividades de su niños entre los 3 y 5 años de edad. En otras palabras, esta curiosidad por el sexo y el experimentar placer no es solo para la pubertad. Lo que experimenta el púber de 12 años, lo experimenta el niño de 2 años. No se escandalice.

 

Resumo, en las primeras 24 horas de vida los bebés varones tienen erección y la vulva de las niñas está lubricada[9] las primeras señales de masturbación aparecen en los niños (niña y niño) de 2 años de edad. Entre los 3 a 5 años[10] tocarse sus genitales les produce placer y algunos niños alcanzan orgasmos[11]. Entre los 6 y 10 años, un 43% de los adultos varones y un 34% de los adultos mujeres recuerdan haberse explorado sus genitales entre los 6 y 10 años de edad y 6% de los varones y 7% de las mujeres recuerdan haber alcanzado el orgasmo mediante la masturbación, durante esos años[12]. No son pocos los niños preescolares que juegan entre ellos y en sus juegos la exploración sexual es frecuente. Los niños no educados apropiadamente pueden convertirse en instrumentos sexuales entre adultos sin escrúpulos y pederastas.

 

Entre quienes estudian y son especialistas en desarrollo del niño, psicólogos y médicos, la masturbación es una actividad que no hace daño.   Reprimirla agresivamente o asociarla a conductas pecaminosas lleva a problemas posteriores en la conducta de los niños y los adultos, a no sentirse bien o avergonzados con ellos y con sus cuerpos y a no lograr gozo y placer en las relaciones sexuales, más tarde en sus vidas.   Requieren los niños que se les oriente y no que se los desoriente.

 

¿Cuándo debe preocupar la masturbación en el niño? En algunos casos la masturbación es un indicador de problemas. ¿Cuáles son los signos o marcadores de algo de este tipo?

 

  • Si demasiado temprano el niño reconoce la relación sexual como un acto entre dos personas, esto debe hacer pensar en abuso sexual
  • Si la actividad es compulsiva, ocurre en todas partes y a toda hora al punto de interrumpir o interferir en otras actividades del niño o la niña
  • Si es difícil distraer la atención del niño o niña de la actividad masturbatoria
  • Si el niño o niña simulan que tienen sexo junto con otro niño o niña
  • Si ocurre penetración con otro niño o niña
  • Si la actividad resulta dolorosa o produce consulta médica por laceraciones
  • Si se observa un aumento de la actividad en algún momento
  • Si se observa contacto orogenital con otro niño o niña
  • Si le nota triste o ha cambiado su comportamiento

 

 

Más adelante continuo con los aspectos del desarrollo sexual normal en niños que van creciendo hacia la pubertad y la adolescencia.

 

 

 

 

 

 

[1] Breuner CC, Mattson G: Committee on Adolescence, Committee on Psychosocial Aspects of Child and Family Health: Sexuality Education for Children and Adolescents. Pediatrics July 2016

[2] Abogado Francisco Carreira en entrevista en Radio Panamá el 22/02/2018 – 09:47 hrs

[3] Islam and the State in Myanmar: Muslim-Buddhist Relations and the Politics of Belonging. 2016. Edited by Melissa Crouch. Oxford University Press, 345pp.

[4] American Psychological Association. 2011.Sexual orientation and homosexuality: Is sexual orientation a choice? De: www.apa.org/helpcenter/sexual-orientation.aspx

[5] Haldeman D. 2013.The pseudo-science of sexual orientation conversion therapy: Clinical and social implications. Angles: The Policy Journal of the Institute for Lesbian and Gay Strategi Studies. 4(1):1-4

[6] Flanagan F: Making molehills into mountains: Adult responses to child sexuality and behavior. Explorations: An E-Journal of Narrative Practice.2010. 1, 57-69

[7] Kellogg N: Sexual behaviors in children: evaluation and management. American family physician. 2010. 82(10):1233-1238

[8] McKee A, Albury K, Dunne M et al: Healthy sexual development: a multidisciplinary framework for research. International Journal of Sexual Health. 2010.22(1):14-19

[9] Carpenter L & DeLamater J Sex for Life: From Virginity to Viagra, How Sexuality Changes Throughout Our Lives. New York: NYU Press. 2012

[10] Viglianco-VanPelt M, Boyse K: Masturbation. University of Michigan Health System U-M Medical School. Tomado de www.med.umich.edu/yourchild/topics/masturb.htm

[11] Vivlianco-VanPelt M, Boyse K: Your child topics: Masturbation. University of Michigan Health System. Tomado de: www.med.umich.edu/1libr/yourchild/masturb.htm

[12] Larsson I, Svedlin C: Sexual experiences in childhood: Young adults’ recollections. Archives of Sexual Behavior. 2002.31:263-273

Pedro Vargas
Pedro Vargas
El Dr. Vargas tiene como pasatiempos muy entrañables la lectura y la fotografía. La lectura de biografías, cuento, ensayo, historia y bioética, tema este último que lo lleva a tener una sección en Pediátrica de Panamá, la revista científica de la Sociedad Panameña de Pediatría. El paisaje urbano, el retrato, la Naturaleza son sus temas favoritos. La fotografía es un instrumento para ver la vida, su interés primordial, como dijera Henri Cartier Bresson alguna vez: “La fotografía no es nada, es la vida lo que me interesa a mí.”

1 Comment

  1. Dr. Fernando de León Zúñiga dice:

    Excelente información. Con la llegada del Internet, vemos que existe un maremoto de información falsa que se comparten diariamente las personas. Los más ignorantes con respecto al complejo tema de sexualidad humana, inventan frases como «ideología de género» para combatir los verdaderos estudios científicos sobre sexualidad y género que no van acorde a sus creencias. Nuestra labor como doctores, es velar por la salud física y mental de jóvenes y adultos. Por esto, debemos compartir este tipo de información e ir desmintiendo cada mito y mentira de ese gran sancocho llamado «ideología de género», porque este movimiento termina afectando la salud física y mental de los niños y también de muchos adultos. Por la misma, debemos educar al pueblo a que aprenda sobre niveles de evidencia de la información que lean. Considero que esto último es FUNDAMENTAL para el progreso del país. El pueblo necesita usar la información basada en evidencia como veleta para tomar las mejores decisiones. Saludos.

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.