“El virus respiratorio”

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El virus respiratorio sincicial o sincitial (VRS o RSV, por sus siglas en inglés) es “el virus respiratorio” entre los niños muy pequeños. No requiere visa ni permiso de entrada o salida, y menos, viaja a exóticas tierras con los inmigrantes. Un estudio de 5 años de duración con niños menores de un mes de edad hospitalizados por neumonía viral, reveló que 55% sufrían de infección respiratoria por el virus sincitial.[1]

 

Tampoco es solo un virus que ataca a los niños. Los adultos también sufren la infección por este virus. El asunto puntual es que entre los niños, los síntomas y el curso es más tortuoso que entre los adultos, y, entre los niños, entre aquellos prematuros, sobre todo los que quedaron con enfermedad pulmonar crónica como secuela, entre los cardiópatas, entre los debilitados inmunológicamente por otras varias razones, entre aquellos con enfermedad neuromuscular y, entre los hijos de padres fumadores. La mortalidad, por ejemplo, es muy alta en estos grupos, particularmente entre los niños prematuros[2]. Hoy sabemos que también tienen mayor riesgo los prematuros tardíos, esos que algunos consideran “sin riesgos de la prematuridad”[3] y estudios recientes sugieren que niños que nacen con niveles bajos de vitamina D en la sangre del cordón umbilical, estarían más susceptibles a adquirir esta infección[4].

 

El virus afecta las vías respiratorias, es decir, los tubos por donde entra y se mueve el aire, particularmente los más distales antes de abrirse a los alveolos pulmonares, los bronquiolos. Allí, la inflamación se conoce como bronquiolitis y el cuadro clínico es indistinguible de un ataque agudo de asma. Cuando se extiende a los alveolos (si visualizamos los pulmones como un panal de abeja, los sitios donde se acumula la miel serían los alveolos) entonces el cuadro clínico se conoce como neumonitis o neumonía. Esto ocurre en una tercera parte de los que se infectan en el 1er. año de vida. Alrededor del 2.5% se hospitalizan.

 

La tos es el síntoma más dramático, el exceso de flema y moco desde las fosas nasales hasta las vías respiratorias es el elemento obstructivo más eficaz, la respiración agitada solo nos dice “tengo dificultad para oxigenar”. El “pito” o las sibilancias durante la fase espiratoria (cuando se trata de sacar el aire) de la respiración puede escucharse con el estetoscopio y dificulta el diagnóstico diferencial con un ataque de asma bronquial.

 

Dos terceras partes de los niños que se infectan con este virus, lo hacen en el primer año de vida. Uno de cada 1,000 mueren por la infección. Entre los niños lactantes, el pico de la incidencia de esta enfermedad es a las 6 semanas. En este grupo de niños, son más frecuentes las sibilancias, las hospitalizaciones y la apnea, un episodio de cese de la respiración. Solo en las primeras semanas de vida pueden haber alguna protección pasiva del recién nacido por anticuerpos maternos contra el virus respiratorio sincitial[5], que han cruzado a la circulación fetal antes del nacimiento.

 

Sería entonces muy útil la inducción de inmunidad en la mujer embarazada, mediante una vacuna, por ejemplo, de tal forma la madre produjera títulos o cantidades grandes de anticuerpos neutralizadores del virus, que luego le pasaría in utero a su bebé, a través de la placenta. Esto no resulta tan bonito como pareciera. Estos anticuerpos antivirales neutralizadores serían de un tipo que conocemos IgG, para que por su tamaño, cruzaran la llamada “barrera placentaria”.   Esos anticuerpos solo tiene una “vida media” de 21 días, es decir, cada 21 días su concentración es la mitad de la anterior concentración. Bueno, para ofrecer 3 semanas adicionales de protección al recién nacido, habría que aumentar en 2 veces más, la cantidad de esos anticuerpos neutralizantes en la madre. Y, la vacuna que se ha experimentado, no tiene tanto poder inmunológico como el necesario para mejorar la protección postnatal del bebé. Pero el camino está hecho y quizás muy pronto tengamos buenas noticias.

 

¿Cómo se transmite? Mediante las secreciones o mocos en el vehículo ideal: las manos mal lavadas o nunca lavadas. Las mismas manos a las que recurrimos para taparnos la boca cuando tosemos, limpiarnos los mocos de las narices, acariciar a los hijos, saludar, o para circular dinero. Bastan solo 4-6 días para que más tarde comiencen a enfermar los hijos, los padres, las nanas, los amigos. Los grandes, con síntomas catarrales leves, los más chicos con seria dificultad respiratoria.

 

Y, ¿qué pasó con el bebé en el útero de una mamá que sufre la infección por el virus durante el embarazo? ¡Buena pregunta! No parece ser que exista infección intrauterina. El bebé no se enferma en la barriga de su mamá.

 

¿Tiene tratamiento? No tiene tratamiento etiológico, es decir, no hay cómo tratar el virus invasor. Tiene tratamiento de soporte, de apoyo o para aliviar las molestias o paliativo. Algunos niños requieren oxígeno, otros, soporte ventilatorio o sea, el uso de ventiladores mecánicos; los menos seriamente enfermos o los niños mayores y adultos, mejoran con humidificación y drenaje de las secreciones de las vías respiratorias por diferentes medios, limpieza de las fosas nasales, hidratación oral mejorada o, incluso, parenteral, mediante la infusión de líquidos por las venas.

 

¿Hay alguna forma de prevención? Claro que hay varias. Todas tienen que ver con la higiene personal y aspectos culturales que deben modificarse.

 

  • Lavarse las manos con frecuencia
  • Cubrirse la cara cuando se estornuda con el doblez del codo o con un pañuelo
  • Usar máscara facial si se tiene que cuidar de niños menores a pesar de sentirse enfermo
  • Evitar besar a los niños pequeños y bebés
  • Alejarse de los más frágiles cuando se sienta enfermo o agripado, con fiebre o “quebranto”
  • Suspenda el cigarrillo
  • No los envíe a parvularios
  • Alimente con leche del pecho. En los países en desarrollo, la lactancia materna demuestra protección contra la severidad de la enfermedad [6]

 

Es importante reconocer que el VRS en las secreciones infectadas es viable hasta por 6 horas en superficies como las de los escritorios o mesas y tablillas, hasta 45 minutos en las batas de tela y en las servilletas de papel o Kleenex, y hasta por 20 minutos en la piel.

 

 

¿Qué es el palivizumab? Es un biológico de inmunoglobulinas específicas contra el virus respiratorio sincitial.   No es una vacuna –que estimula producir anticuerpos específicos contra una enfermedad particular- sino un compuesto humanizado que ya tiene los anticuerpos (monoclonales anti RSV) y en cantidades apropiadas para que actúen inmediatamente se está ante la presencia del virus. Se indica en los grupos de mayor riesgo, esencialmente por su alto costo, durante la temporada de circulación del virus. Su eficacia está bien probada y se aplica mensualmente. El riesgo de hospitalización de niños de alto riesgo, durante la temporada del virus, se ha reducido entre 39% y 82% cuando se usa el Palivizumab. Las indicaciones son:

 

  • Prematuros de menos de 29 semanas
  • Prematuros con enfermedad pulmonar crónica
  • Niños con algunas formas de cardiopatía congénita
  • Niños con anomalías congénitas de las vías aéreas
  • Niños con alguna enfermedad neuromuscular

 

 

¿Por qué los niños más pequeños enferman peor y mueren más? Hay dos grandes desventajas para ellos:

 

  1. Su sistema inmunológico inmaduro se asemeja al de adultos que no tienes protección para las infecciones, como los pacientes con la infección por el virus de inmunodeficiencia humana
  2. Sus vías respiratorias son tan estrechas que obstruirlas con moco y tejidos necróticos por la inflamación no es nada difícil

 

 

Otros niños con otros problemas, generan las complicaciones que se derivan de esas mismas condiciones. Por ejemplo, los cardiópatas tienen corazones y sistemas dinámicos que no pueden vencer la sobrecarga o la resistencia que le ponen estas infecciones del sistema respiratorio y fallan. Falla el corazón, en su función circulatoria, y fallan los pulmones en su doble función de oxigenación y de ventilación.

 

Niños menores de 4 semanas de vida pueden infectarse pero:

 

  • pasar desapercibidos sin síntoma alguno
  • presentarse con síntomas respiratorios sin fiebre
  • tener enfermedad severa con fiebre y apnea

 

 

En aquellos niños con mayor riesgo de mortalidad hay que ser claros y enfáticos:

 

  • sugerir que con la lactancia materna no se van a enfermar seriamente, no es cierto
  • aplicar el compuesto de anticuerpos específicos, Palivizumab, previene complicaciones serias y muerte entre esos grupos
  • en ciclos de la infección por el VRS, el personal de las salas de recién nacidos tiene que potenciar su compromiso con el lavado de las manos, solicitar permiso para no trabajar en las unidades si están resfriados y favorecer la aplicación del Palivizumab en esos recién nacidos de alto riesgo que aún están hospitalizados[7],[8].

 

 

[1] Abzug MJ, Beam AC, Gyorkos EA, et al: Viral pneumonia in the first month of life. Pediatr Infect Dis J 9:881-885, 1990

[2] Simoes EAF: Environmental and demographic risk factors for respiratory syncytial virus lower respiratory tract disease. J Pediatr 143;S118-S126.2003

[3] Resch B, Paes B: Are late preterm infants as susceptible to RSV infection as full term infants? Early Human Dev 87S: S47-S49. 2011

[4] Belderbos ME, Houben ML, Wilbrink B, et al: Cord blood vitamin D deficiency is associated with respiratory syncytial virus bronchiolitis. Peditar 127;e1513-e1520. 2011

[5] Lamprecht CL, Krause HE, Mufson MA et al: Role of maternal antibody in pneumonia and bronchiolitis due to respiratory syncytial virus. J Infect Dis 134;211-217.1976

[6] López-Alarcón M, Villalpando S, Fajardo A: Breastfeeding lowers the frequency and duration of acute respiratory infection and diarrhea in infants under six months of age. J Nutr 127:436-443, 1997

[7] Wilson CW, Stevenson DK, Arvin AM: A concurrent epidemic of respiratory syncytial virus and echovirus 7 infections in an intensive care nursery. Pediatr Infect Dis J 8:24-29, 1989

[8] Unger A, Tapia L, Minnich LL, et al: Atypical neonatal respiratory syncytial virus infection. J Pediatr 100;762-764, 1982

Pedro Vargas
Pedro Vargas
El Dr. Vargas tiene como pasatiempos muy entrañables la lectura y la fotografía. La lectura de biografías, cuento, ensayo, historia y bioética, tema este último que lo lleva a tener una sección en Pediátrica de Panamá, la revista científica de la Sociedad Panameña de Pediatría. El paisaje urbano, el retrato, la Naturaleza son sus temas favoritos. La fotografía es un instrumento para ver la vida, su interés primordial, como dijera Henri Cartier Bresson alguna vez: “La fotografía no es nada, es la vida lo que me interesa a mí.”

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