Trauma craneoencefálico

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Trauma craneoencefálico

El trauma craneoencefálico (TCE) en niños y adolescentes ocurre mucho más frecuentemente de lo que las estadísticas de los cuartos de urgencia revelan. Los mecanismos o situaciones que lo producen dependen en gran parte de la edad de esos niños o adolescentes, sin embargo, las caídas y los accidentes automovilísticos son las causas más frecuentes. El futbol americano es el deporte que más está relacionado con el TCE.

En la niñez, la cabeza es la parte del cuerpo que más se golpea durante las actividades diarias. Durante las últimas horas de la tarde y las primeras de la noche, ocurren más frecuentemente las caídas, quizás porque ya el niño/a está durmiéndose, a pesar de que “pelea” para no dormirse. No todo TCE es significativo pero, en esa categoría, la concusión o TCE moderado (TCEm) es el que nos preocupa porque suele no diagnosticarse en su importancia o seriedad. Un trauma severo a nadie se le pasa por desapercibido. Un trauma leve ni siquiera le preocupa a los padres con alguna experiencia. Por ello, hablaremos de aquella forma, la concusión o TCEm, difícil de reconocer como importante.

El golpe a la cabeza que califica para TCEm, aunque no produzca una alteración estructural del cerebro, interrumpe su función, e induce una serie de manifestaciones físicas, emocionales, cognoscitivas y síntomas relacionados con el sueño, mediante cambios neurometabólicos, de tipo químico, entre los cuales el consumo rápido y aumentado de glucosa (azúcar) es uno de los más conocidos.

 

¿Cuáles son esos síntomas?

Entre los físicos, el dolor de cabeza, las náuseas, los vómitos, los trastornos del equilibrio, el mareo, problemas visuales, la fatiga, un exceso de molestia con la luz y los ruidos, el adormecimiento de partes del cuerpo o el cambio de las sensaciones al tacto. Entre las manifestaciones cognoscitivas están sentirse la mente “pesada”, hacerse más lento, tener dificultad para la concentración y para recordar. Entro los síntomas emocionales son frecuentes la irritabilidad, la tristeza, sentir “nervioso” y estar más sensible emocionalmente. Y, los trastornos del sueño que se asocian a TCEm son la somnolencia, el tener más o menos sueño de lo usual, y la dificultad para dormirse.   Los síntomas pueden durar varios días, semanas meses y aún más tiempo.

 

¿Cuándo llevar el niño al pediatra después de un golpe de la cabeza?

Cuando Ud. esté preocupado, aún cuando no haya observado los síntomas que hemos señalado en el párrafo anterior. Los otros 2 elementos que orientan sobre esto es son, una altura superior al metro y un hematoma (“chichón”) que tiene un diámetro superior a 5cm o 2 pulgadas. Estas situaciones sugieren un trauma severo y vale la pena examinar al niño.

 

En fútbol americano, ¿por qué los golpes a la cabeza son peligrosos?

Primero porque es un deporte de contacto fuerte con jugadores grandes. Segundo porque los golpes son repetitivos. Tercero, porque después de un golpe en la cabeza, rara vez el jugador es retirado del partido. Y, cuarto, porque en no pocas ocasiones el golpe no es considerado como un TCEm o concusión. En los Estados Unidos hay un agravante y es que muchos de estos muchachos que son buenos jugadores de futbol americano perderían sus becas de estudio en las prestigiosas escuelas si dejan de forma parte de los equipos. Se calcula que en el período de un año los muchachos pueden recibir hasta 2,000 golpes en la cabeza, jugando al futbol americano. Esto se manifiesta en algunos con prolongada disfunción de la memoria y pobre rendimiento en pruebas neuropsicológicas, cuando se compara con muchachos de su edad.

Algo que muy pocos padres conocen y mucho menos los maestros es que después de una concusión cerebral las actividades escolares no deben ser las mismas. El dolor de cabeza recurrente y la falta de atención con pérdida de la capacidad de memorizar, aunque transitorias, pueden durar varias semanas. No se trata de que el niño o el adolescente no les importa nada sino que el efecto sobre el cerebro ha sido significativo. Un pediatra, o un neurólogo pediatra deben evaluar estos pacientes cada semana mientras se diagnostica la recuperación total. Estos muchachos no deben hacer tareas en casa, el día escolar debe acortarse para que descansen, no se les debe forzar a leer y en algunos se debe prohibir la lectura. Igualmente los juegos de pantalla, como la televisión, el iPad o las computadoras deben prohibirse y el texteo por teléfono no debe permitirse. Los viajes deben cancelarse para facilitar el descanso.

 

¿Cuándo deben volver a jugar?

Solamente cuando un médico experto en estas condiciones los evalúe y lo considere. Se les puede exponer a ejercicios moderados y ver la respuesta que se produce, su condición de equilibrio y balance y su estado cognitivo.

 

¿Cuándo hacerle radiografías del cráneo u otros estudios de imágenes a un paciente con TCEm?

Los estudios más populares entre los médicos ante TCEm son las tomografías computarizadas de cráneo. Estos estudios cuando es necesario hacerlos deben realizarse previa explicación a los padres de sus riesgos y beneficios. Sin deseo de asustarle a Uds., como padres, sí es importante reconocer que las dosis acumulativas de radiación de los estudios se relacionan con la aparición de tumores cerebrales y con mayor mortalidad a lo largo de los años. A pesar de que estudios largos y serios han encontrado relación entre el uso de la tomografía craneana o cerebral con tumores del cerebro, estos estudios han aumentado en la evaluación de los pacientes con trauma creaneano. Una buena historia y un buen examen médico y neurológico debe disminuir esta tendencia. No pocos de estos estudios obedecen a una protección a las demandas médicas.

 

¿Existen riesgos de daño crónico al cerebro por traumas a la cabeza?

Sí existen cambios documentados con lo que se conoce como encefalopatía crónica del trauma craneoencefálico. Depresión y apatía se asocia a una disminución de la masa cerebral. Ideación y comportamiento suicida con la dilatación de los ventrículos cerebrales laterales. Problemas con las funciones ejecutivas, con atrofia cerebral. Problemas con pérdida de memoria corta o reciente por daño de neurofibrillas cerebrales. Labilidad emocional con depósitos de amiloide beta, que se produce durante el proceso inflamatorio cerebral. Problemas de pobre control que se traducen en reacciones impulsivas se encuentran en pacientes cuyos cerebros muestras áreas de palidez en los estudios neuropatológicos.

 

 

En resumen, los golpes a la cabeza no son infrecuentes en los niños y su importancia puede reconocerse en la mayoría de ellos si hay cambios en el estado de conciencia, en el comportamiento o síntomas persistentes como el dolor de cabeza, los vómitos, la somnolencia marcada. Este último síntoma suele ser indistinguible del sueño normal que ocurre en las horas cuando buena parte de los niños se caen y se golpean la cabeza. La altura de la caída y el tamaño del hematoma que se produce como la palpación de la fractura del cráneo obligan a evaluación por médico. Ante la duda, consulte.

 

Ah, y no es cierto que después de un golpe en la cabeza al golpeado no se le puede permitir dormir. Primero, el sueño puede ser porque ya se estaba durmiendo, porque es su hora de dormir.   Segundo, nadie entra en coma por estar en la cama. Lo que hay que hacer es vigilarle el sueño y ante cualquier anomalía, v.gr., no se le puede despertar, realiza movimientos extraños, presenta alucinaciones; alertar y consultar a su médico.

 

 

 

Pedro Vargas
Pedro Vargas
El Dr. Vargas tiene como pasatiempos muy entrañables la lectura y la fotografía. La lectura de biografías, cuento, ensayo, historia y bioética, tema este último que lo lleva a tener una sección en Pediátrica de Panamá, la revista científica de la Sociedad Panameña de Pediatría. El paisaje urbano, el retrato, la Naturaleza son sus temas favoritos. La fotografía es un instrumento para ver la vida, su interés primordial, como dijera Henri Cartier Bresson alguna vez: “La fotografía no es nada, es la vida lo que me interesa a mí.”

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