Baby Led Weaning

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Baby Led Weaning (BLW) significa dejar al niño solo para que experimente la curiosidad por los alimentos frente a él o ella, guste de tocarlos y llevarlos a su boca –como hace con mi estetoscopio durante el examen físico-, muerda o chupe lo que pueda y la madre supere el miedo de que se le va “a atorar”. Por esto, se acompaña de sugerencias que yo considero innecesarias: no le dé licuados o puré, no use cuchara para alimentarlo. Esto me trae el mal recuerdo de promover darle la leche artificial a un bebé recién nacido con cucharita –cuando por algún motivo se tiene que interrumpir la lactancia materna- en lugar de utilizar una mamadera, “porque así lo expondremos a una confusión de pezón”. Esas son políticas coercitivas.

 

Es moda porque ahora lo quieren hacer sin entender por qué, pero los niños han tenido siempre la iniciativa de embarrarse cara y ropa hasta las guachas frente a un plato de macarrones, ponerse los vegetales y granos de escarcha en los cabellos, y de meter los dedos en la sopa, excepto Mafalda. Esta forma de comer no obedece a que “si come naturalmente acepta mejor el alimento”. Falso. Un estudio que comentara hace ya casi un año en este sitio web aducía que si bien era cierto que se les podía dejar comer por si solos, los bebés requieren ser alimentados con cuchara para asegurar apropiada ingesta de calorías. Pero es cierto que permitirle al niño explorar y tratar de llevar el alimento a la boca aunque pase por otros agujeros cercanos, también aceleraría de cierta forma el desarrollo y coordinación necesarios para hacerlo mejor y mejor.

 

Ahora piense por un momento si esta «moda», «para estar en algo», «para ser o estar in» es en algo diferente a cuando le pone el plato de comida a su gato o a su perro en el piso para que coma solo y cuando quiere.  ¿Es eso lo que quiere para su hijo?  ¿Es acaso que hay que tratar al hijo como a los animales?

Estos movimientos religiosos que inundan calles y mentes son cada vez más irracionales.  Para unas cosas quieren volver al comportamiento de los animales y para otras, lo aborrecen.  No han oído acaso a estas mismas personas decir que los animales dejan de tomar leche cuando ya no los amamanta la madre?  Eso es verdad, pero también es cierto que consiguen el alimento al derredor y que no les estamos evaluando por deficiencias vitamínicas, de minerales o de proteínas y que su vida media promedio es bien corta.

Y, ¿cuándo se enseñará modales para comer cuando se siente en la mesa con otros?

Eventualmente también habrá que enseñarles a usar la cuchara, el tenedor y el cuchillo como la servilleta, a sentarse a la mesa con el resto de la familia a comer sano y a la misma hora. Y esto solo puede enseñarse a la hora de la comida. ¿Cuándo empezamos? Pues, cuando comience a comer. Eso me recuerda el obstetra que apagaba las luces al momento del nacimiento de un bebé porque “él viene de la oscuridad y la luz le va a cegar los ojos”. Y yo, algo ingenuo preguntaba, “y entonces, cuando prendemos la luz para no molestarlo”.

Algo sí se, no quiero estar en la misma mesa con adultos que se alimentan con sus manos y sus dedos, que luego los limpian chupándolos con la lengua, etc., etc. Por el otro lado se sugiere que estos niños que se alimentan por si solos, comen mejor cuando más grandes y adquieren mejore hábitos alimenticios. No busque la explicación para ello porque apenas se comienza a sugerir esta práctica del «Baby Led Weaning» –menos de 10 años en los pioneros y mucho menos en los seguidores- como para afirmar deportivamente que comen mejor cuando grandes y adultos, que están mejor nutridos, que son más fuertes y saludables. Los hábitos se enseñan y se aprenden, no vienen solos.

 

Yo tengo una explicación, tampoco probada, si se los deja solos para comer nadie se da cuenta lo que comen o dejan de comer, ni nadie se preocupa por lo que comen o dejan de comer. A lo mejor nos queremos desembarazar de obligaciones filiales.  Además, se está a la moda.

 

BLW es hoy la comidilla en las conversaciones de las mamás que son nuevas pero no jóvenes, jóvenes pero no nuevas, y nuevas y jóvenes. Mientras para unos, como yo, pediatra, dejar que el niño coma con sus manitos y dedos, sin buena coordinación viso motora aún, los alimentos sólidos cuando se le inician entre los 4 y 6 meses de edad es una aventura, que vale la pena vivir y gozar; para otros es algo que se hace para facilitar la “integración sensorial”.

 

Argumentar que a los 6 meses es cuando vamos a intervenir para tratar trastornos de integración sensorial, permitiendo que el niño se alimente solo con sus manos y sus dedos, que es la propuesta del Baby Led Weaning, parece más una rebuscada justificación, aunque cuando un niño es “picky” para comer, pelea la puesta de la comida en la boca o rehúsa alimento sin probarlo solo lo vamos a descubrir con las primeras alimentaciones de sólidos.

 

Los trastornos de integración sensorial también se pusieron de moda, quien no lo tiene no está en nada. Pero no se me interprete mal. No es que no existan, no es que no haya niños que tienen dificultades para integrar ciertos estímulos sensoriales de lo auditivo, de lo táctil, del equilibrio (vestibular) o del gusto, sino que no lo tienen todos los niños, que no es una enfermedad, y que no es que no existieran desde que dejamos las cavernas para vivir bajo construcciones que nos protejan del frío y de los ladrones. Pero, estos trastornos se descubren temprano si se es atento escuchando a la madre sus observaciones del comportamiento del niño y si se es minucioso al examinarlo en sus visitas de Niño Sano Ya escribiré sobre ello en otro momento.

 

 

Antes de irme déjeme ser firme: afirmar que no hay una razón para iniciar alimentos sólidos (Beikost, un término germano) en los niños en la presentación primigenia como “puré” o licuados, es realmente una necedad. Entones, demos un muslo de pollo o un bistec el primer día del 6º mes de vida. La prueba está que quienes divulgan y promueven el BLW recomiendan sabiamente que los alimentos que se le ofrecen al bebé sean suaves. Licuados y majados son suaves para que el niño degluta sobre el reflejo de extrusión natural que aún tienen presente normalmente a la edad de 4-6 meses, en que iniciamos la alimentación de los sólidos.

 

Para alimentarse, siempre lo he advertido, no basta tener un sistema gastrointestinal anatómicamente intacto y comunicado de principio a fin. Para cortar y masticar los alimentos se necesitan encías fuertes y dientes. Para tragar no se necesitan dientes sino músculos y actividad propulsiva. Para comer, defecar y no obstruirse sí se necesita tener la boca y el ano (y perdón por sonar tan poco delicado) patentes o permeables, pero para alimentarse, se necesita que lo que se ingiere por la boca llegue envuelto en enzimas digestivas desde allí y se siga mezclando con otras enzimas en su trayecto superior, para que se absorban los alimentos apropiadamente.

 

Entonces, debemos tener claro que se requiere anatomía y se necesita función digestiva para la alimentación, el crecimiento y el desarrollo de los niños. Por ello, tanto la forma de presentación como los volúmenes de alimento son importantes en un momento de la vida cuando hay limitaciones funcionales y para los volúmenes. No siga repitiendo necedades como que el alimento licuado, el puré, el machacado, el presentado en trocitos y luego el entero o de mesa, como Ud. come, no tiene razón para promoverse cuando se hacen los pininos de la alimentación de sólidos. Permitir que el niño tome los alimentos por si solo, no prohíbe aquello. Solo advierta que hay tiempos cortos para transcurrir por esas etapas, los tiempos necesarios para ir entrenando y descubriendo que ya su niño tiene madurez y función para afrontar otras formas de presentación, como las que afronta una persona adulta. Además, ni el licuado ni el puré nutren menos o tienen menos proteínas, grasas, carbohidratos, vitaminas, minerales que el alimento entero. Pero dejar al niño la iniciativa de coger alimentos ricos en hierro como las carnes u ofrecerla en presentación inapropiada puede ser riesgoso para el almacenamiento y utilización de este mineral.

 

Espero estemos claro en esto. A los 6 meses no hay dientes, no hay musculatura suficiente, no hay el aprendizaje aunque podría ser instintivo, hay enzimas digestivas en cantidades limitadas, pero el niño prontamente aprende a morder, cortar, masticar porque ya ha madurado para ello. Más adelante, a los 40 años como la edad de muchos que escriben sobre estas cosas, ya hay dientes –si hubo buenos genes y buena higiene-, hay músculos, aunque cansados, y hay todavía enzimas -si no se empezaron a consumir algunas de ellas. Este es otro escenario diferente a aquel.

 

Otra cosa, no empecemos la alimentación de sólidos en los niños considerando que porque existen alergias alimenticias tenemos que postergar la introducción de esos alimentos hasta edades superiores. Primero, que las alergias por alimentos son raras aunque alguna tenga caracteres dramáticos. Segundo, no es correcto privar a un niño de alimentos sanos asumiendo que sufre de algo que no hemos podido comprobar. Tercero, no enseñe las mañas suyas por alimentos y por la alimentación a sus hijos pequeños. Ud. se hizo vegetariana a los 30 años, no a los 6 meses. A Ud. no le gusta el brócoli pero déjele probarlo a su hijo. Ud. tiene un desorden de horario con sus comidas, no lo repita con sus hijos. Y, cuando Ud. come filete, no le de jarrete a su hijo; justicia distributiva antes que nada.

 

No estoy en contra del Baby Led Weaning. Estoy en contra de medicalizarlo (utilizarlo como una medicina necesaria), de hacerlo moda, de inventarle propiedades no probadas y de descuidar la alimentación de su bebé. Permitirle al niño embarrarse “hasta las guachas” y divertirse mientras come es algo loable pero no debe descuidar la adecuada ingesta de alimentos y calorías tan esenciales durante los primeros años del crecimiento del ser humano.   La hora de comer y alimentarse no debe ser una sesión de karate ni un capítulo policial en casa, y menos, el camino para encontrar dónde cuelga el anillo de soga de la horca o a la pira de fuego que castigan.  Si Ud. no trabaja, BLW será más fácil que si le deja esa responsabilidad a otra persona, incluso si su bebé llega a un parvulario bien pequeño. Y, tenga cuidado qué formas de alimentos le ofrecerá a su niño para que lo tome con sus manitas y se los meta a la boca. Nada de pasitas, pop-corn, pedazos de hot-dog o mazorcas, uvas enteras o frutas y vegetales crudos y duros. Piénselo.

 

Creo que debe entenderse de lo que se trata y no tratar de hacer, solo porque ahora se hace.  Y no olvidemos que todos los animales alimentan a sus crías.  Aquí en mi casa veo la maravilla del amor y el cuidado de los pájaros con sus crías:  buscan el mejor lugar, el más seguro, para hacer el nido, lo hacen ramita a ramita, le dan la forma y se meten allí dentro para poner los huevos y cuando se rompen con sus críos nuevos les traen la comida en sus picos y se las ponen en sus picos, hasta que los críos puedan volar y buscar por ellos mismos sus mejores alimentos.

Pedro Vargas
Pedro Vargas
El Dr. Vargas tiene como pasatiempos muy entrañables la lectura y la fotografía. La lectura de biografías, cuento, ensayo, historia y bioética, tema este último que lo lleva a tener una sección en Pediátrica de Panamá, la revista científica de la Sociedad Panameña de Pediatría. El paisaje urbano, el retrato, la Naturaleza son sus temas favoritos. La fotografía es un instrumento para ver la vida, su interés primordial, como dijera Henri Cartier Bresson alguna vez: “La fotografía no es nada, es la vida lo que me interesa a mí.”

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