NIÑOS FRENTE al COVID-19

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Al 11 de junio, los Estados Unidos confirmaron 98,246 niños con COVID-19.  Ese número representa el 5.6% de todos los casos registrados en ese país.  Dicho en otra forma, entre niños se dieron 137 casos confirmados de COVID-19 por cada 100,000 niños, o, como a nosotros los profesionales de las ciencias referimos como 137/100,000 niños.

 

La data de 19 estados y la ciudad de New York (NYC), para el mismo período de tiempo, registra entre 0.7%-3.2% hospitalizaciones en este grupo de pacientes.  La mortalidad en 40 estados y NYC fue hasta el 0.5%.  Otras encuestas reportadas por el Centro de Control y Prevención de Enfermedades Contagiosas, el CDC, en abril de 2020, encontraron que algo menos del 2% de las infecciones por COVID-19 están en las edades de 17 años y menos, grupo de edad que constituye el 22% de la población norteamericana[1]. A medida que aumenta la data, los números y porcentajes van cambiando y las cifras no son definitivas al momento actual, pero revelan información importante.

 

La rigidez científica, basada en evidencia, nos permite solamente decir que para los Estados Unidos y en esos estados con mejor data obtenida hasta ahora, el Covid-19 es una enfermedad nueva que, aunque en menores números que entre los adultos, también enferma, hospitaliza y mata niños.  Decirlo de otra manera es irresponsabilidad o desconocimiento. Y quien desconoce, no debe introducir información incierta, ni para divertirse, porque ya tenemos suficiente incertidumbre con esta enfermedad.

 

¿Qué decide Ud. hacer con sus hijos, con sus niños pequeños?, es potestad suya, como lo es el hacerse responsable de su salud, y su salud es la física y la mental.

 

Como pediatra yo responsablemente le doy la mayor información disponible sobre la enfermedad que se pueda dar en este punto y lugar de la pandemia, como las cifras publicadas y probadas.  Con esto, cumplo con un requisito indispensable para que su consentimiento a cualquier medida sea informado y, le permito a Ud., ser autónomo/a en la toma de opciones o sus decisiones.  Quizás son solo dos otras cosas que quiero aprovechar para contarles:

 

  1. No sabemos cómo los niños diseminan la enfermedad
  2. No sabemos por qué los niños parecen mejor preparados para evitar las peores complicaciones de la infección por el SARS-CoV-2

 

 

Cuando señalo que no sabemos es porque no sabemos.  Humildad y prudencia son difíciles para lucir, pero las exige la práctica de la Medicina y la fidelidad que los pacientes quieren de sus médicos.

 

En un artículo anterior yo hice consideraciones sobre qué medidas y precauciones tomar cuando se decida la reapertura de las escuelas.  No planteo en favor o en contra de reabrir las escuelas, sino de cuidar a los niños.  Pareciera obvio que si no conocemos cuán infecciosos los niños son, cómo infectan o contagian, si es cierto[2] o no que tienen cargas virales superiores a las que tienen los adultos enfermos[3], y otras consideraciones, tampoco sabemos a ciencia cierta que ocurriría con la reapertura de las escuelas.

 

Con respecto a ese interrogante, aunque pueda sonar cínico, la reapertura de escuelas que se ha comenzado en algunos países europeos (Alemania, Dinamarca, Australia y Francia), permitirá en cierta forma ir aclarando esta valiosa pregunta[4].  La Ciencia tiene hombres y mujeres de ciencia y sus opiniones son siempre divergentes hasta que se llega a un consenso.  Hoy, la incertidumbre no se ha resuelto y algunos piensan que los niños están a menor riesgo de infectar a otros y diseminar esa infección, que los niños no han sido señalados como fuente prioritaria o significativa de su trasmisión; mientras que otros piensan que existe un peligro real en reabrir apuradamente las escuelas. El argumento principal es que los bajos números de infección y enfermedad en los niños obedece en parte a que, al estar las escuelas cerradas, ellos han estado mejor distanciados y, con ello, menos expuestos al virus que los adultos. El otro argumento es que el verdadero número de niños infectados está lejos de conocerse mientras, como en efecto es, siga siendo un grupo al cual no se le hacen pruebas o a muy pocos de ellos porque no enferman o enferman levemente.  Si los niños son una fuente importante para diseminar la infección, estos países donde se han reabierto las escuelas nos darán respuestas cercanas a la certeza.

 

La respuesta que se comienza a manejar para el segundo aspecto particular del COVID-19 en niños es atractiva y novel: el estado saludable de los vasos sanguíneos (arterias, venas y capilares) de los niños[5].  Pero se continúan discutiendo varias otras hipótesis: los niños tienen una mejor y más vigorosa respuesta inmune al virus, que la que tienen los adultos; o, que su exposición más reciente a otros coronavirus, los prepara para una neutralización temprana del virus que penetra a su sistema, es decir, tienen los niños cierta inmunidad adquirida y cruzada que les protegería; o, que su respuesta inmune aunque buena no es tan fuerte como para producir otros daños .

 

La hipótesis de un mejor endotelio o recubrimiento interno de los vasos sanguíneos es interesante porque un endotelio vascular sano sería resistente a la entrada del virus en ese tejido y a la formación de trombos o coágulos en su superficie en el interior de los vasos sanguíneos.

 

A quienes tienen un genuino deseo de ayudar en esta crisis sanitaria el mejor consejo es instruirse, informarse de fuentes fidedignas y dejar de diseminar información cuando no escandalosa, falsa.

 

 

 

 

[1] MMWR: Coronavirus Disease 2019 in Children – United States, February 12-April 2, 2020. Weekly/April 10, 2020/69(14): 422-426

[2] Jones TC eet al: An analysis of SARS-CoV-2 viral load by patient age. E-Mail: christian.drosten@charite.de

[3] Bi Q et al: Lancet Infect Dis. https://doi.org/10.1016/S1473-3099(20)30287-5(2020)

[4] Smiriti Mallapaty: How do children spread the coronavirus? The science still insn’t clear. Nature 581,127-128. News 07 May, 2020

[5] David Cyranoski: Why children avoid the worst coronavirus complications might lie in their arteries. Nature News. 11 June 2020 doi: 10.1038/d41586-020-z

Pedro Vargas
Pedro Vargas
El Dr. Vargas tiene como pasatiempos muy entrañables la lectura y la fotografía. La lectura de biografías, cuento, ensayo, historia y bioética, tema este último que lo lleva a tener una sección en Pediátrica de Panamá, la revista científica de la Sociedad Panameña de Pediatría. El paisaje urbano, el retrato, la Naturaleza son sus temas favoritos. La fotografía es un instrumento para ver la vida, su interés primordial, como dijera Henri Cartier Bresson alguna vez: “La fotografía no es nada, es la vida lo que me interesa a mí.”

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