Transgénero: cambiando normas culturales

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Así como los riesgos de enfermedades de transmisión sexual y el VIH en los transgéneros no son debidos a su identidad sexual[1], así tampoco son los riesgos de su comportamiento social, laboral, familiar o personal, una relación directa de causa a efecto debido a esa discrepancia entre el sexo biológico y la identidad de género.

 

Habrá también que recordar que en el año 2013, la Asociación Americana de Psiquiatría (American Psychiatric Association) removió del DSM-5 (Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders-5) el transgénero, con lo que se dejó de considerar ésta, como una enfermedad mental.  Sin embargo, no parece esto ser suficiente para destruir los estigmas y las construcciones sociales, que son los que realmente hacen daño y son nocivos al desarrollo de la persona humana, desarrollo que debe ser protegido y favorecido con la estricta observación de las consideraciones que emanan de los organismos de Derechos Humanos.

 

Un individuo transgénero puede ser un varón biológico que se percibe a si mismo -parcial o completamente-  como mujer (transgénero femenino o transgénero hombre a mujer o, THM) y, por tanto, ella se siente incómoda e insatisfecha (disforia de género), en diferente grado, con su cuerpo masculino y con las expectativas de la sociedad, donde se desenvuelve y vive[2].  De igual forma, reconocemos el transgénero masculino (transgénero mujer a hombre o,TMH) quien percibe que su cuerpo de mujer y las expectativas de la sociedad están en contradicción de cómo él se percibe hombre[3].

 

La población transgénero o trans, mientras exista contra ella estigma y prejuicios sociales como violencia física y sexual, se esconderá de diversas formas y no permitirá conocer a ciencia cierta sus números, pero algunos calculan que está alrededor  de 1 en 3,000 para THM, y 1:10,000 para TMH.

 

Como es fácil colegir, la discriminación contra estos grupos reviste carácter cotidiano.   Esto y la falta de claridad en conceptos sobre comportamiento humano y ética, lleva a que sociedades conservadoras y no ilustradas, incrustadas curiosamente en el siglo XXI, persistan en el propósito de perseguir al individuo por su color, por su religión, por su sexo, por su tamaño, por su origen y no por la forma cómo se comporta en sociedad y cómo produce bienestar para ella.

 

Por eso no es difícil entender –pero puntal para retomar una y otra vez el derecho a la educación integral sobre la sexualidad humana- la noticia del rechazo de un joven trans para que ejerza su profesión como docente en una escuela pública en la provincia de Chiriquí.

 

Es necesario señalar una y otra vez que, las personas transgénero no son enfermos mentales por ser trans, aunque puedan enfermar de depresión y ansiedad por el agresivo e inhumano rol agresivo y de matoneo o acoso que, significativo número de miembros de la sociedad panameña, ejerce contra ellas.  Es necesario señalar una y otra vez que, no se es “un mal modelo” por la identidad de género.  El machismo es un mal modelo.  El que se ensaña contra su esposa y sus hijos a punta de golpes y asesinatos, es un mal modelo.  El que le roba al otro desde una posición de superioridad o privilegio es un mal modelo, no importa se le llame honorable.   Para ser pederasta no basta ser ni trans ni sacerdote.  La responsabilidad es individual y no de la identidad o la vestimenta.  Si esa es la vara para medir, entonces las escuelas de sacerdotes cristianos se quedarían sin maestros ni profesores y, Ud. como yo sabemos perfectamente que esa forma de medir y de juzgar es injusta y de un carácter discriminatorio insolente y detestable.

 

Rompamos el silencio lo hemos referido en las últimas semanas para que hablemos de salud mental y rasguemos estigmas y prejuicios para vivir.  Cabe perfectamente para que hablemos también de educación de la sexualidad, de derechos humanos, de discriminación, de matoneo o acoso (“bullying”).  Es darle espacio al que sufre y que sufre porque la sociedad lo acorrala y no le extiende una mano abierta o no le da un abrazo o no lo acepta, como si fuera un paria o peor que un animal.  10/8/2018

 

[1]Workowski KA, Bola GA: Centers for Disease Control and Prevention. Sexually transmitted diseases treatment guidelines, 2015. MMWR Recomm  Rep. 2015; 64:11-137

[2]Hock, RR: Human Sexuality. 4thEd. Pp379-384. Charlyce Jones Owen Publisher. 2016

[3]NOTA:La forma como se percibe la persona es la forma como se le da adjetivo al transgénero.

 

 

Pedro Vargas
Pedro Vargas
El Dr. Vargas tiene como pasatiempos muy entrañables la lectura y la fotografía. La lectura de biografías, cuento, ensayo, historia y bioética, tema este último que lo lleva a tener una sección en Pediátrica de Panamá, la revista científica de la Sociedad Panameña de Pediatría. El paisaje urbano, el retrato, la Naturaleza son sus temas favoritos. La fotografía es un instrumento para ver la vida, su interés primordial, como dijera Henri Cartier Bresson alguna vez: “La fotografía no es nada, es la vida lo que me interesa a mí.”

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